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David Cossio, fotógrafo de lo remoto: “La mayoría de la gente no cree que estos paisajes están en su país”

David Cossio nació en Medellín, Colombia. De paso por Israel conoció un chileno que lo catapultó hasta el desierto florido. En Chile con tan solo 18 años fue perfeccionando su pasión hasta poder vivir de ella. Aquellas primeras fotos de sus viajes fueron el inicio de una búsqueda romántica de lo inexplorado. A la fecha, ha plasmado glaciares, cumbres y volcanes, algunos de ellos nunca antes fotografiados.

Por Ignacio Pascual.

Tras llegar a Chile en 2016, David Cossio (24) empezó a hacer fotos de alta montaña, lo que realmente le apasiona. Por ese entonces fue progresivamente engrosando su equipo y conocimiento, así lo que comenzó como una afición con una cámara réflex y un trípode para registrar sus viajes, se fue transformado en su profesión: varias tarjetas de memoria, un dron, baterías externas, accesorios de limpieza, cursos y equipo de alta montaña; se sumaron al trípode que acostumbra a cargar durante largas travesías.

“Cuando llegué a Chile yo no sabía nada de montaña y veía superlejano incluso el San Ramón, me preguntaba ¡¿cómo carajo voy a llegar allá, se ve demasiado peligroso?! Pero a medida que vas aprendiendo, lo interiorizas y lo entiendes también”, recuerda sus primeros años en Chile contemplando a la distancia la precordillera.

Cerro Federación con el Juncal de fondo al atardecer. Foto de David Cossio.

Estudió fotografías en la Universidad del Pacifico tras enamorarse del quehacer del fotógrafo y descubrió que podía vivir ejerciendo sus dos pasiones, la fotografía y viajar. Con 18 años llegó a Chile exclusivamente para conocer al fotógrafo David Gysel quién, a través de un conocido en común, lo invitó a una expedición para fotografiar el desierto florido.

“Yo estaba haciendo un voluntariado en Israel, un chileno que conocí era amigo de Gysel y nos puso en contacto. Gysel me invitó a Chile, yo no sabía nada de Chile y tampoco sabía que se podía vivir de la fotografía profesionalmente, él me abrió la mente”, comenta Cossio al otro lado del teléfono.

Luego de la experiencia del desierto llamó a sus padres para informarles de su plan, ellos lo apoyaron y decidió quedarse en Santiago para estudiar fotografía de forma profesional. Apenas llegó a la capital “vi la cordillera con nieve y me pareció impresionante. En Colombia no hay estaciones y la nieve está sobre los cinco mil metros, entonces al encontrarme con este paisaje frío, tan dramático por lo rocoso que son los Andes centrales, inhóspito y lleno de glaciares; lo primero que pensé fue en subirla y ver qué había más allá. Así empezó todo”, detalla el joven fotógrafo colombiano.

David Cossio

“Esa emoción de conocer y estar en lugares nuevos me mueve mucho, me inspira”, explica con entusiasmo. De hecho, comenta que recorrer la cordillera, transformar esa postal distante en un retrato cercano, se transformó en una obsesión, “quería todos los fines de semana subir la montaña para desarrollar mi fotografía” explica, cuestión en la que comenzó a especializarse desde sus últimos años como universitario.

Entretanto hacía fotografías publicitarias, de productos y bienes raíces, “algo nada que ver, pero hay que empezar con algo”, dice, pero siempre fue su pasión la montaña, esa cordillera vecina y visible desde cualquier parte de la capital. Nuevamente la pasión se transformó en estudio.

Nubes, foto David Cossio

Ingresó al Club Andino Universitario donde realizó cursos de montaña, conoció a quienes hoy son sus compañeros de travesía, y desde que terminó la universidad se dedica completamente a la fotografía de paisaje de forma independiente.

Su fotografía – que a ratos recuerda algunos de los cuadros del pintor expresionista aleman Caspar David Friedrich- es una mezcla entre el outdoor y una visión autoral del paisaje, “algo con más concepto, no hacer el típico paisaje de fondo de pantalla de Windows, sino que una mirada más profunda de ese escenario”, explica.

Sobre las nubes. foto: David Cossio

Desde entonces, trabaja adentrándose en la cordillera y lugares remotos. En San José de Maipo ha subido al Volcán San José, Valle del Río Olivares, las Ventanas, el cerro El Moai, las Cuevas del Manzano y Mirador de Cóndores, por mencionar algunos, a este último ha ido unas cinco veces: “Es un lugar espectacular, sus acantilados son los que más me gustan, ese contraste, la sensación de pequeñez y de grandeza de esa verticalidad. Es un lugar donde no deberíamos estar, con paisajes tan indómitos donde siempre estamos de paso, como visitantes, eso lo hace especial, inalcanzable, mágico”, reflexiona Cossio.

Las historias detrás del éxito

En noviembre de 2021, al interior del Valle del río Olivares, Cossio y su cordada se adentraron para explorar el conocido, pero poco explorado Cajón Esmeralda, ubicado detrás del cordón montañoso del Cerro el Plomo. A su vez, la expedición consiguió ascender a la cumbre del morro Los Castaños ( 4.736 msnm). “No había información, no había registros” que guiaran sus pasos.

-Entonces, ¿cómo hicieron la ruta?

El clima en verano en la Región Metropolitana es más estable, Damir que tiene el proyecto Montañismo de Escritorio, exploró mucho la zona, tenía fotos del lugar, sumó fotos satelitales y con eso fue armando una ruta y vio por donde podíamos pasar. Fuimos siguiendo la ruta que hicimos antes de salir y en el terreno la fuimos ajustando según lo que íbamos viendo.

Primer ascenso registrado en la «Punta Tabolango». Foto: David Cossio

Así, Cossio junto con Agustín Ferrer, Catalina Medina, Damir Madakovic y Emil Stefani, registró por primera vez el ascenso al morro. El microdocumental resultante de sus grabaciones hecho con tomas aéreas de dron, ofrece una espectacular panorámica de la travesía. Sin embargo, no fue un resultado óptimo para el fotógrafo.

“Dos días después de volver de la expedición, choqué el dron y perdí todo el material, la idea era hacer un corto más elaborado, pero solo sobrevivieron archivos caché en baja calidad, no era lo que esperaba”, trasciende el incipiente documentalista, quién adelanta en esta entrevista, se proyecta en la producción audiovisual en ese formato.

Damir registrando el libro de Cumbre del Cerro Barentín. Foto: David Cossio

De alegrías y frustraciones: en la montaña no todo resulta como se planea y la responsabilidad, prudencia y preparación son fundamentales, tanto para mantenerse caminando como para obtener las mejores fotografías.

Antes de que Cossio y su cordada se internaran por 15 días en el Valle del río Olivares, el fotógrafo ya sabía que visitaría un lugar lleno de glaciares, un pedazo de Patagonia al lado de Santiago, ese fue su enfoque. Fotografió los glaciares Olivares Alfa, Beta, Gamma y Juncal Sur, “los más bonitos y grandes que he visto fuera de la Patagonia”, comenta el también montañista y agrega que “son campos de hielo gigantes, ¡quedé loco! Fue increíble estar en esa inmensidad, me marcó mucho ese viaje porque estuve en una cueva de hielo, hice algunos autorretratos, fue muy especial”.

Explorando el glaciar Juncal sur. Foto: David Cossio

Ya en terreno y hacia el final de la travesía el desafío mental estaba resuelto, pero el físico aún tenía un par de jugadas: “En una oportunidad porteamos un tramo de la travesía con todo el peso en la espalda de un solo viaje, eso fue durísimo. Cuando volví del glaciar Juncal, después de una larga jornada, lo que también estuvo muy duro, tenía ampollas en los pies, nada grave, pero dolían mucho”, explica Cossio.

Cueva de Hielo en glaciar Juncal Sur. Foto David Cossio

Ante tal situación decidió restarse del ascenso de dos cerros que el resto de su cordada subió para que no empeoraran las ampollas de sus pies, “porque cuando se ponen muy feas no puedes caminar, entonces me quedé descansando para no necesitar rescate. Aún así fue hermoso y valió totalmente toda la inversión de tiempo y energía”, comenta Cossio.

– ¿Cuáles son tus motivaciones para hacer estos registros?

– Como decía un cineasta que me encanta, Werner Herzog, son tomas frescas, de por sí tienes la posibilidad de mostrar algo único y si le sumas tu visión artística como fotógrafo pasa algo increíble. Mostrar algo que no se ha visto de una manera especial.

Penitentes en el glaciar Juncal Sur. David Cossio

Contratiempos y nuevos proyectos

David llora. Tras un año de planificación de una nueva travesía, acaba de aterrizar en el aeropuerto Balmaceda en la Región de Aysén y se entera que gran parte de su equipo audiovisual para registrar inexplorados fiordos cercanos al Valle Explorador no llegará. Por error la aerolínea mandó su maleta a otro destino, privandolo de su equipo.

Se seca las lágrimas, “no hay nada más que hacer”, dice. Pone el reclamo junto al resto de su cordada y gestionan con amigos y conocidos algo de equipo que pueda complementar la cámara y el dron -con una batería-, que sí llegaron con él a la región menos poblada de Chile.

Árbol caído. Foto David Cossio

Tras el frustrante contratiempo, Cossio realizó una travesía por fiordos y valles en compañía de su cordada. Sin embargo, en el presente el fotógrafo menciona que no quiere subir más montañas por el momento, “porque tengo varios cortos que terminar, para esta expedición voy a hacer un documental también, necesito enfocarme en el escritorio, trabajar las fotos para exposiciones y varias otras cosas”, comenta.

Uno de estos proyectos es el registro de las montañas y glaciares colombianos, proyecto que ya cuenta con un primer documental en su canal de Youtube. En diciembre próximo pretende ir a Colombia para continuar con su trabajo y hacer un documental sobre estas masas de hielo, las últimas de ese país tropical que se agrupan en seis zonas, “si me demoro mucho quizás ya no estén, claro, no tan rápido, pero tengo que ir pronto”, dice.

Vista al glaciar Olivares Beta. Foto David Cossio

Firme en sus propósitos y sorteando las dificultades propias del quehacer fotográfico para conseguir el encuadre imaginado, Cossio quiere seguir explorando y grabando con la misma intención con la que lo ha hecho hasta ahora: “la fotografía me llevó al montañismo, me ha llevado a todas partes”, dice y trasciende que ya tiene en la mira visitar la Isla Madre de Dios, ubicada en la Región de Magallanes.

Penitentes Glaciar Juncal sur con la cara sur del Cerro Juncal de fondo. Foto David Cossio

– ¿Qué llamado haces a la gente como fotógrafo, como testigo de esos lugares increíbles?

– Que salgan a aprender de la naturaleza, la naturaleza da demasiadas lecciones si uno observa y más con la fotografía, porque se trata de observar y aprender.La mayoría de la gente que ve mis fotos no cree que esos paisajes están acá en su propio país y creo que siempre les llama la atención porque es también lo que me gusta mostrar: paisajes que parecen ser de otro planeta, pero en verdad son de nuestro planeta.

Glaciar Juncal Sur desde el aire. Foto David Cossio

*Foto de portada de David Cossio, parte baja glaciar Olivares Gama.

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