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Gruñidor de El Volcán: el sigiloso pequeño “dinosaurio” endémico de San José de Maipo

Robusto, cabezón, con cola larga, de dorso grisáceo y de vientre rojizo, el gruñidor de El Volcán (Pristidactylus volcanensis) lleva el nombre de la localidad donde fue descrito por primera vez en 1987. Hoy, la pregunta que se hacen los especialistas es ¿en qué otros lugares viven estos reptiles? Recientes avistamientos ciudadanos y prospecciones científicas lograron ampliar su distribución a las cercanías del puente El Cristo, en la localidad de Los Queltehues.

Por Ignacio Pascual Varas.

Tras su descripción en la década de los 80, descubrimiento que aumentó, de tres a cuatro, la cantidad de especies del género de reptiles menos estudiado en Chile, se han encontrado poblaciones en Lo Valdés y en el Parque Nacional Río Clarillo. Con estas nuevas locaciones, el gruñidor de El Volcán, hasta ahora, solo habita dos comunas de Chile: Pirque y San José de Maipo.

En la actualidad hay cuatro especies de gruñidores en el país: de El Volcán, de Álvaro, de Valeria y del Sur, lagartos que viven en altitudes que van desde los 1.400 a los 2.2000 m.s.n.m. Los primeros tres habitan zonas muy acotadas en las regiones de Valparaíso, Metropolitana y O’Higgins. En tanto el gruñidor del Sur se extiende ampliamente entre O’Higgins y hasta Los Ríos.

Individuo de gruñidor de El Volcán en la localidad de Lo Valdés. Foto de Yami Husein.

“Se está empezando a saber más de estos lagartos que tienen un aspecto bien singular, es como ver un pequeño dinosaurio, es superdistinto a las lagartijas, son más robustos, llaman la atención”, describe Carolina Rodríguez, profesional del área de Recursos Naturales y Biodiversidad de la Seremi Metropolitana de Medio Ambiente.

Descripción similar hace Carlos Garín, herpetólogo de la Asociación Red Chilena de Herpetología (RECH) y profesor de zoología de la universidad Andrés Bello, quien en 2010 describió la población de gruñidores de Lo Valdés, “es un lagarto bien carismático, es muy bonito, parece un dinosaurio en miniatura”.

Si bien el parecido con un dinosaurio es solo estético, el género Pristidactylus es muy antiguo, “los primeros fósiles hallados en Argentina son del Mioceno, en teoría serían anteriores al levantamiento de la cordillera de Los Andes”, época que comenzó hace 23 millones de años y terminó hace cinco millones de años atrás, explica Garín mencionando al país vecino, porque al otro lado de la cordillera de Los Andes habitan otras seis especies de Pristidactylus, que junto a las chilenas son las únicas en el mundo: son endémicos de Chile y Argentina.

Gruñidor de El Volcán sobre una roca en El Volcán. Foto de Yamil Husein

El aumento del interés por estos reptiles y el consecuente descubrimiento de nuevas localidades, fruto del trabajo conjunto de municipios, Conaf, distintos servicios e instituciones estatales como la Seremi de Medio Ambiente junto a investigadores y científicos del mundo privado, tuvo su mayor avance en materia de conservación en febrero de este año con la publicación y puesta en marcha del Plan de Recuperación, Conservación y Gestión (Recoge) de los gruñidores de la zona central.

Este plan incluye varias líneas de acción relacionadas con el resguardo del hábitat; fortalecimiento de los procesos de evaluación ambiental; impulsar y promover buenas prácticas agrícolas y ganaderas; incentivar la tenencia responsable de mascotas y generar instancias de difusión y programas educativos. Con anterioridad, en 2019 se creó La Guía de Gruñidores de Chile en el marco del levantamiento de información y apoyo al Plan recoge.

Lámina de la Seremi de Medio Ambiente de la RM sobre el gruñidor de El Volcán. Ilustración de Javier Gallardo (@yosoypajarito en Instagram).

Junto con la investigación también “es necesario fortalecer la protección legal de los gruñidores y su hábitat, impulsando la creación de áreas protegidas u otros instrumentos basados en la protección de áreas, para asegurar la sobrevivencia en estado natural de los gruñidores”, manifestó Sonia Reyes, Seremi de Medio Ambiente de la región Metropolitana a Revista Cajón del Maipo.

De esta manera, el gruñidor de El Volcán, el gruñidor de Valeria y el gruñidor de Álvaro, son las únicas especies de herpetozoos -concepto para referirse a reptiles y anfibios- de Chile que cuentan con un Plan Recoge, el que pretende recuperar sus poblaciones en un plazo de diez años. Una importante noticia para estas especies en peligro de extinción.

Ejemplar juvenil de gruñidor de El Volcán en Río Clarillo. Foto de Yami Husein.

“Es un avance gigante para la herpetofauna, es superimportante el Plan Recoge porque datos de ecología, biología y de historia natural en general no existen, hay poca información y la necesitamos para protegerlos”, celebra Marta Mora, investigadora de la ONG Vida Nativa y quien también es integrante del Grupo de Seguimiento y Evaluación del Plan Recoge de gruñidores de la zona central.

Volcanensis un vecino cada vez más conocido

Algunas de las características de los gruñidores, lagartos de casi nueve centímetros de largo desde el hocico y hasta la cloaca, cuyo nombre hace referencia al siseo que emiten cuando se ven amenazados -comportamiento inusual entre las cerca de 130 especies de reptiles chilenos-, es que a diferencia de las lagartijas que requieren de sol directo, los gruñidores se adaptaron a vivir en la semisombra de los bosques de Nothofagus, es decir, robles, lengas, cipreses y coihues, entre otras especies.

Ejemplar de gruñidor de Álvaro (Pristidactylus alvaroi) en Chicauma. En el contexto de investigación de esta especie se hizo el video para mostrar en un taller el siseo. Luego el gruñidor fue liberado a su medio sin problemas. Quién manipula el lagarto tiene más de 10 años de experiencia en manejo de fauna silvestre. Recordamos que por ley no está permitido manipular fauna silvestre y se desaconseja esta práctica por las consecuencias negativas para los animales. Video gentileza de Marta Mora.

Al respecto, Garín explica que los gruñidores “están activos a menor temperatura y se adaptaron a vivir donde el recurso térmico, la luz solar directa, es escasa”. Y con esta información surge una nueva pregunta: si este género de lagartos evolucionó asociado al bosque, ¿por qué hay una especie en el Cajón del Maipo y asociada al matorral, una zona completamente distinta al que se pensaba era el ambiente clásico de los gruñidores?

Debido a su antigüedad, una teoría -que aún le faltan datos para comprobarse completamente- plantea que volcanensis quedó aislado en los antiguos bosques de robles, cipreses y otros árboles del mismo género que hubo en el Cajón del Maipo. Con el paso del tiempo estos bosques desaparecieron y volcanensis se adaptó al matorral y bosque esclerófilo hasta hoy presente en la comuna, al igual que las poblaciones encontradas en Río Clarillo descritas cerca de rocas bajo bosque esclerófilo.

Localidad de El Volcán, terra typica de Pristidactylus volcanensis, es decir, la localidad donde se obtuvieron los ejemplares que permitió describir a la especie. Foto de Carlos Garín.

Las interrogantes en torno a la real distribución del gruñidor de El Volcán y el estado de sus poblaciones – a pesar de ser el gruñidor con el mayor número de estudios científicos generados-, un hábitat amenazado por aluviones, los proyectos de inversión como mineras e hidroeléctricas, la extracción de áridos o incluso intervenciones a menor escala como el mejoramientos de caminos, parcelaciones o limpieza de terrenos, perfilan un escenario desafiante para la conservación de esta especie.

“Hablamos de una especie microendémica de pequeñas poblaciones y que cualquier proyecto que pueda fragmentar su hábitat, sin importar su envergadura, podría afectarlo. En Lo Valdés se cayó una roca y pasó muy cerca de donde estaba descrita una población. Algo como eso podría generar una extinción local. Entonces aluviones y remoción de tierra asociado al cambio climático también son un problema”, ejemplifica Garín el tipo de amenazas de este lagarto,a las que se suman incendios forestales, captura de gatos domésticos y extracción de tierra de hojas.

Foto gruñidor en ramas: Gruñidor de El Volcán en El Volcán. Foto de Carlos Garín.

En este sentido, para conservar y proteger, primero hay que conocer al gruñidor de El Volcán, pero al igual que los otros gruñidores, es muy sigiloso y difícil de ver, incluso para quienes se dedican a buscarlo. “Puedes estar muy concentrada mirando y no lo ves. Los de El Volcán son muy grises, entonces se mimetizan con las rocas y cuesta mucho verlos. Nosotros hicimos muchas salidas a terreno en las cuales no los encontrábamos, llegamos a pensar que quizás no estaban. Pero afinando el ojo empezamos a encontrarlos”, explica Mora relatando su experiencia en terreno. Sin embargo, hoy los gruñidores cuentan con una poderosa aliada para su conservación: la ciudadanía.

Gruñidor como emblema del Cajón

“Te comento a modo personal, yo soy nacida y criada en el Cajón, mi familia es de acá y yo no conocía esta especie hasta que llegó el Plan Recoge. Ha sido un descubrimiento y un compromiso que hemos tomado como municipio para adoptarlo como una especie que tenemos que proteger”, comenta Karina Cabellos, encargada de la Unidad de Medio Ambiente de la Municipalidad de San José de Maipo.

Cabellos quizás da cuenta con su experiencia personal de un desconocimiento a nivel general de los habitantes y visitantes del Cajón sobre la existencia y vulnerabilidad del gruñidor de El Volcán, al que se refiere de forma afectuosa como un “vecino, amigo y ancestro de la comuna, porque está antes que nosotros”, dice con un tono cálido.

En primer plano microhábitat donde se detectó al gruñidor de El Volcán en Lo Valdés. Foto de Yamil Hussein.

En 2021 la Seremi de Medio Ambiente de la RM trabajó junto al municipio capacitando a los funcionarios municipales. Gracias a estas jornadas de trabajo se identificaron amenazas locales para el reptil; se realizaron talleres y charlas en centros educacionales y se comenzó a posicionar al lagarto como un animal relevante para la comuna.

“Acá todos los compañeros saben que existe. Cuando los choferes y peonetas que reparten agua en la comuna pasan por un lugar y ven lagartos que podrían ser gruñidores, les sacan fotos y con eso hemos hecho reportes en el Puente Cristo”, comenta Cabellos y explica que esas fotos e información que generan se la envían a la Seremi para colaborar con el Plan Recoge.

Gruñidor de El Volcán a la semisombra del matorral en Lo Valdés. Foto de Yamil Hussein.

Pero no todos cuentan con la misma suerte. Tanto Garín como Mora han pasado extensas jornadas buscando gruñidores sin lograr ver ninguno. Por otro lado, aficionados al trekking, funcionarios municipales y jóvenes de la comuna, hábiles usuarios de redes sociales, han estado en el momento indicado en el lugar indicado y han podido registrar gruñidores.

“Compañeros de trabajo que realizan caminatas los fines de semana me han dicho que han visto gruñidores en Lagunillas y yo les digo ¡pero traigan las fotos!, porque necesitamos saber si está en más lugares y por supuesto traspasar todo el conocimiento a la comunidad para proteger y cuidar al gruñidor que es un patrimonio de la comuna”, comenta con entusiasmo Cabellos, invitando a todos a fotografiar e informarse sobre este particular lagarto.

La fama de este desapercibido reptil es incluso internacional, “hay investigadores de otros países que han venido solamente a El Volcán porque quieren ver al gruñidor. Es único y tenemos el deber de conservarlo, en la comuna tienen un vecino famoso y quizás podría estar en el patio de alguna casa”, especula Garín en vista de la seguidilla de nuevas poblaciones descritas.

Cajón de Los Cipreses, Parque Nacional Río Clarillo. Sector en donde se observó la primera población de Pristidactylus volcanensis descrita fuera de El Volcán. Foto de Yamil Husein.

Este interés por el gruñidor, su conservación y valoración en el territorio, incluso podría tener una aplicabilidad a nivel social, ya que, al tratarse de una especie en peligro de extinción, microendémica y con poca información ecológica disponible, se perfilan como un aliado para la protección integral del patrimonio natural de la comuna, lo que se conoce como “una especie paraguas”.

“El gruñidor es muy dependiente de las masas de vegetación que en la Región Metropolitana (RM), la región más poblada de Chile, están superafectadas. Proteger la especie es proteger las áreas naturales de la RM que están superintervenidas”, explica Rodriguez.

En una línea similar, Garín alerta que los proyectos que han ingresado al Sistema de Evaluación e Impacto Ambiental (SEIA) pocas veces cuentan con especialistas que se enfoquen en el gruñidor y fácilmente lo pueden pasar por alto en un escenario en el que “pueden haber muchas poblaciones pequeñas y hay que tener ojo porque el microhábitat descrito para la especie está presente en toda la comuna, entonces deberían haber muchas más poblaciones que no se han descrito. Esto es la punta del iceberg”, comenta convencido el investigador.

Cuando uno los encuentra, lo primero que vez es su cabeza asomando entre las rocas, dice Marta Mora describiendo parte de su trabajo en terreno investigando gruñidores. Foto de Carlos Garín de un individuo de gruñidor de El Volcán en El Volcán.

Durante estos fríos meses de invierno, el gruñidor se encuentra en estado de sopor, un estado de letargo similar a la hibernación, que le permite resguardarse mientras la nieve se derrite y vuelven las condiciones climáticas para continuar con su vida. Llegada la primavera, nuevas jornadas científicas y ciudadanos asiduos a la montaña podrán seguir levantando información sobre este tan particular vecino saxicola de la comuna, es decir que habita en las rocas.

Pristidactylus volcanensis sobre una roca en El Volcán. Foto de Yamil Hussein.

“Si proteges tu territorio y sus hábitats, estás asegurando una serie de servicios ecosistémicos que nos da la naturaleza como provisión de agua, captura de material particulado, generación de oxígeno, generación de algún tipo de alimento o medicina y el gruñidor y todas las especies tienen un rol en esa trama”, explica Rodríguez la vinculación entre conservación y la calidad de vida humana.

El desafío ahora es dar a conocer al volcanensis y protegerlo, concitar el interés y compromiso de la mayor cantidad de actores regionales y locales para que, ojalá, en el plazo planteado por el Plan Recoge, este particular especie de reptil pueda mantenerse con vida y sea conocido por las generaciones futuras.

Cuento gruñidores

Cuento-Grunidores

*Foto de portada de gruñidor de El Volcán en la localidad de El Volcán, de Yamil Husein.

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