Fauna,  Naturaleza

El Zorro Chilla y su vida en las alturas del Maipo

Cuando el sol cae por la montaña y el frío desciende en el ambiente, se hace presente una silueta ágil de un característico pelaje gris que se funde con las rocas cordilleranas. El Zorro Chilla o Lycalopex griseus es una de las especies más habituales en nuestra cordillera,y además, un actor fundamental en el ecosistema de la zona central. Si has caminado por los senderos del Cajón del Maipo entre los matorrales y la estepa, es muy probable que te haya sorprendido con su presencia. Para muchos, su apariencia les recuerda a un perro, pero su icónica cola lo diferencia del resto de caninos (además de otros rasgos que delatan su naturaleza silvestre).

Por Ignacia Aqueveque

Fotografía de Gabriel @macaco_fotos

Su pelaje es una obra de arte. Desde grises amarillentos con tonos blanquecinos en el lomo, compuestos por pelos bicolores, hasta una mancha oscura muy marcada en su barbilla y otra en los muslos que permiten reconocerlo fácilmente. Además, tiene un hocico puntiagudo, orejas grandes y extremidades de tonos rojizos que son proporcionalmente más cortas que las del zorro culpeo.

Este zorrito es de tamaño medio. A diferencia de su pariente que es más grande, su longitud total oscila entre los 80 y 90 centímetros, de los cuales unos 30 corresponden a su cola. Es liviano, con un peso que va desde los 2,5 hasta los 4 kilos, lo que le brinda agilidad en zonas complejas.

Es habitual verlo en la zona central, principalmente en sectores con matorrales abiertos, estepas y zonas de baja densidad vegetal e incluso algunos terrenos agrícolas. Si bien es un animal que busca refugiarse en madrigueras, es muy versátil. Se le ha registrado desde el nivel del mar hasta los 3.500 o incluso 4.000 metros de altitud, lo que explica su gusto por los ambientes cajoninos. Además, este pequeño habita zonas desde la localidad de Paposo en la Región de Antofagasta hasta la Región de Magallanes y Antártica Chilena, incluyendo la Isla de Tierra del Fuego.

Un aspecto que destaca en esta especie es su dieta. Consume lo que le ofrece su entorno: desde roedores y conejos hasta insectos, lagartijas y frutos del mismo bosque. Sin embargo, cuando las ovejas están en época de cría, este zorro tiende a acercarse al ganado, aunque su rol principal sigue siendo el equilibrio natural de los micromamíferos. Además, posee un agudo olfato que es capaz de descubrir y robarle al puma las presas que tenía escondidas.

Fotografía de Gabriel @macaco_fotos

Sobre su reproducción, el chilla forma una pareja anualmente durante la primavera. Para el cuidado de las crías (entre dos y cuatro por camada), ambos padres se involucran de manera activa.

Lamentablemente, se enfrenta a graves amenazas que ponen en riesgo su existencia:  la pérdida de hábitat por incendios, la caza ilegal y, sobre todo, los perros domésticos, los cuales representan una doble amenaza, ya sea por los ataques directos (causantes de casi el 45% de la mortalidad en algunas zonas) y  por la transmisión de enfermedades. Sin embargo, en Chile, su estado de conservación se define legalmente como «Insuficientemente Conocido», aunque instituciones internacionales como la UICN lo sitúan en «Preocupación Menor».

Hoy, su caza, captura y tenencia están estrictamente prohibidas por la ley. Conservar el matorral nativo y ser responsables con nuestras mascotas, son acciones clave para que este animal siga recorriendo los rincones del Maipo y el territorio chileno.

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