Proyecto pionero permite reintroducir guanacos en el Cajón del Maipo

Texto: Héctor Rojas Marchini/ Fotos Matías Gerrero

Con la liberación de dos ejemplares de cuatro años de edad, se dio inicio a la primera fase de una iniciativa que busca, en un plazo no superior a dos años, liberar una manada viable en una zona donde la especie fue perseguida prácticamente hasta su desaparición.

“Estamos escribiendo en un libro en blanco”. Así de categórico, el biólogo del Instituto de Ecología y Biodiversidad (IEB), Matías Guerrero, cuenta a Dedal de Oro los detalles del innovador proyecto en el que está involucrado y que busca reintroducir una manda viable de guanacos en el Cajón del Maipo. Y es que, según asegura, no existen precedentes de una experiencia similar en el país.

La iniciativa tiene lugar en el el marco de un ambicioso plan que apunta a la restauración del ecosistema mediterráneo de la zona central de Chile, liderado por el IEB. Los intentos por reintroducir la especie nativa se dan a casi medio siglo que ésta fuese virtualmente extirpada de debido a la caza indiscriminada, la pérdida del hábitat natural, la urbanización y la introducción del ganado doméstico.

La primera fase del proyecto ha sido un éxito. Consistió en la liberación de dos ejemplares de cuatro años de edad en el Santuario de la Naturaleza Cascada de las Ánimas. El primero, en julio de 2017 y el segundo en febrero de este año. Según cuenta el científico ambos ejemplares fueron donados por un criadero de la Universidad Católica ubicado en Pirque. Son machos y están esterilizados ya que su liberación busca determinar la forma en la que se relacionan con el bosque esclerófilo, formación vegetal propia de Chile. Y lo más importante, viven en completa libertad pese al temor que existía en un comienzo por su seguridad.

Ninguno de los dos tiene nombre, por lo que los organizadores de la iniciativa se preparan a lanzar una campaña para bautizarlos e involucrar, de esta manera, a la comunidad de San José de Maipo. Los ganadores serán favorecidos con paseos de avistamiento de los ejemplares en su, hoy, hábitat natural.

“La introducción del guanaco traerá efectos positivos directos en la restauración del ecosistema. Estos camélidos son jardineros naturales. Al ser el único herbívoro nativo de la zona, cumplía una función clave en el ecosistema como dispersor de semillas y generador de caminos y defecaderos, lo que permitía la germinación de diversas especies de flora y el enriquecimiento del suelo, en beneficio directo del bosque esclerófilo”, relata el biólogo a cargo de la iniciativa.

Hasta que partió este proyecto, la presencia de guanacos en la zona central del país y más específicamente en el Cajón del Maipo era prácticamente anecdótica o estacional debido a la presencia de una manada en particular proveniente de Argentina que migra a Chile algunos meses del año pero que jamás se queda (ver recuardo).

“Fue una etapa larga y difícil el escoger dónde íbamos a liberar estos dos primeros ejemplares. Cascada de las Ánimas resultó el más idóneo pues no hay registro de la presencia del depredador exótico del guanaco: el perro asilvestrado. Están completamente en libertad, recuperaron su institnto, pese a provenir de un criadero, tienen cada uno su hogar específico, cuentan con alimento y agua suficiente. Todo marcha bien hasta ahora. Hemos visto sus huellas, sus defecaderos, y sus baños de polvo que utilizan para el control de parásitos. Cuentan con un territorio de unas 100 hectáreas”, cuenta Matías Guerreo.

Actualmente el equipo a cargo del proyecto busca obtener fondos necesarios para instalarles a los ejemplares collares GPS que permitirán monitorearlos en tiempo real, conocer sus movimientos migratorios en distintas épocas del año, la altura a la que se movilizan y otros datos que permitirán obtener la información necesaria para dar el vamos a la siguiente fase. Porque el plan es aún más ambicioso.

Fase II: Una manada viable y permanente

El plan contempla la introducción de una manada completa, viable y permanente, posiblemente en el mismo sector donde fueron liberados los dos primeros ejemplares.

“La idea es, en un plazo de dos años, reintroducir una manada viable (reproductiva) compuesta por un macho alfa y ocho o nueve hembras. Existen grandes desafíos, desde conseguir la donación de los especímenes, para lo cual estamos en conversaciones con un criadero en La Ligua, su traslado a la zona, el equipo humanos -ecólogo, veterinario, experto en conducta, etc.- que estará destinado a su cuidado, etc. Calculamos que se requiere de una inversión cercana a los $ 15 millones poner en marcha esta etapa.

Esta iniciativa, junto con acelerar la recuperación del bosque esclerófilo y la gran cantidad de especies endémicas, permitirá aumentar contar con estos hermosos animales nuevamente en la zona central del país y, específicamente, en el Cajón del Maipo. El guanaco es el mamífero terrestre más grande de Chile. Posee dos categorías de conservación dependiendo del lugar en que habite: en el norte, centro y sur se encuentra en estado “vulnerable”, en el extremo sur, entre Aysén y Magallanes, está clasificado como “preocupación menor”. Allí se concentra alrededor del 60% de la población total del país. Sus pezuñas delgadas y suaves no degradan el suelo a diferencia del ganado.

Un corredor biológico de guanacos

Hace poco más de un siglo, los guanacos eran tan abundantes en la Región Metropolitana como en la Patagonia. Pero las manadas comenzaron a desaparecer y, en el Cajón del Maipo dejaron de verse grupos completos a lo menos desde 1940. A partir de entonces sólo se puede avistar algún que otro ejemplar solitario y profundamente temoroso de la presencia del hombre.

Una excepción la constituye una manada que es avistada algunos meses del año en el sector del Fundo Cruz de Piedra de Gasco. El grupo, de cerca de 200 especímenes, fue descubierto por un equipo de biólogos de la Corporación Ecológica Nueva Era. Circulan por la frontera chileno-argentina cerca del Hito Cero.

La gran manada ha sido avistada también en el lado argentino a unos 3.400 metros de altura, pero sistemáticamente ha comenzado a desplazarse hacia el interior del territorio chileno, donde las

condiciones de talaje y las bien protegidas áreas del Fundo Cruz de Piedra, les permiten pasar el crudo invierno en mejor forma.

Según cuenta el biólogo Matías Guerrero existe un proyecto en la actualidad, el Proyecto GEF de Corredores Biológicos de Montaña, que se encuentra monitoreando a biodiversidad del sector. “Se ha detectado que estas poblaciones están bajando más a la zona de Chile, tenemos registro de un ejemplar cerca del embalse El Yeso a 1.600 metros de altura. O las manadas de Argentina vienen más a territorio chileno o esas manadas están creciendo”, relata el investigador.

Lo que podría parecer un sueño, podría ser una realidad en un futuro: la existencia de un corredor biológico de guanacos que conecte las poblaciones que provienen de Argentina con el grupo que se reintroducirá en el Cajón del Maipo.

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